A Ollin y aunque sabíamos que estaba muerto nos alegraba su visita. Lucía muy cuidado y muy apuesto. Su pelaje brillaba, su color amarillo destacaba doradencias. Y nos sonreía y disfrutaba el también de la visita que nos prestaba. Lo disfruté a Ollin por un ratito, antes de despertar y darme cuenta que Ollin ya no está.
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